viernes, 17 de febrero de 2012

De salario joven y dardos envenenados


¿A quién no le han tirado en algún momento de su vida un dardo envenenado? Esas “pullitas” que se airean en público para vanagloria del lanzador y resquemor sin contestación del objetivo. Son saetas afiladas e impregnadas de un mensaje que el emisor de dicho aguijón ha estudiado concienzudamente para que le reporte un beneficio poniendo en la picota al receptor. Eso más o menos es lo que podríamos definir como dardo envenenado y eso es lo que ha lanzado el gobierno regional con la aprobación el pasado octubre del llamado salario joven. Un dardo envenenado directo a muchos jóvenes con trabajo y a los ayuntamientos asturianos.
Desde el Principado, el gobierno de FAC nos ha vendido un salario para unos 1000 jóvenes asturianos. Para ello se aprueba una partida de 11 millones de euros con la que pretenden dar trabajo, es decir, generar empleo, en esta paupérrima región asturiana. Dar trabajo y activar la empleabilidad es el mensaje gubernamental. El beneficio que se obtiene es el parabién de la sociedad asturiana ante una medida que, a priori, parece muy positiva.
Pero…vayamos un poco más al fondo de la cuestión. Los 11 millones de euros han sido arrancados literalmente de la partida presupuestaria aprobada ya a principios de 2011 para el Ente Público de Comunicación, más conocido como RTPA, y con las consecuencias de todos sabidas: un goteo constante de jóvenes engrosando la lista del paro, por lo que la creación de empleo, por una simple fórmula aritmética, se anula. El dardo ha hecho diana.
Y si ponzoñoso fue el dardo dirigido hacia El Ente Público de Comunicación, cargados de cicuta 78 proyectiles salieron el pasado octubre en todas las direcciones desde la capital asturiana. Objetivo: las resquebrajadas arcas municipales de los concejos asturianos, quienes en esta ronda que preveían pagada, se encuentran ahora con un fifty-fifty, del cual el primer fifty está sustraído con nocturnidad y alevosía, y el segundo, lleno de telarañas.
Esta semana hemos visto cómo el ayuntamiento de Cangas del Narcea renunciaba a recibir el salario joven por falta de liquidez para sufragar su 50% de los contratos, que supone una cifra en torno a 22.500 euros. No sé si la intención del consistorio cangués era decir al presidente Cascos: NO a la política social demagógica. Si ésta no era su intención, pues que sepan que les han hecho la puñeta, dándole la vuelta a las cartas y descubriendo la jugada del “presi” trilero.

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